Echarle a uno los perros

"Echarle a uno los perros"

El origen de esta expresión es taurino. Antiguamente, cuando un toro de lidia se mostraba remiso en embestir o rehuía el capote, se sacaba al ruedo una jauría de perros que estaban adiestrados para hostigar al animal con ladridos y mordiscos. Si la res acosada no reaccionaba, finalmente era condenada a la puntilla.

De este lance, que el público solía pedir al grito de "¡perros! ¡perros!", proviene la expresión echar los perros.

Ésta se emplea como sinónimo del acto de acosar y hostigar a alguien para sacarle de su pasividad u omisión culpable.

Quien mal anda, mal acaba

"Quien mal anda, mal acaba"

Quien tiene una vida desordenada o un comportamiento poco recomendable, suele terminar con problemas.

Variantes

  • Quien mal anda, mal acaba
  • Lo que mal empieza, mal acaba
  • El que mal empieza, mal acaba

Sinónimos

  • A mal principio, no hay buen fin
  • A mal comienzo, mal fin
  • Cuando de mala parte viene la oveja, allá va la pelleja
  • Si el principio se yerra, no puede seguirse fin bueno

Antónimos

  • Del bien empezar nace el bien acabar
  • Lo que bien empieza, bien acaba

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