A carnicera por barba, y caiga el que caiga

A carnicera por barba, y caiga el que caiga"A carnicera por barba, y caiga el que caiga"

Se utiliza este refrán para criticar la glotonería de quien no es capaz de poner freno a su apetito, así como cuando alguien, tras una comida, pretende pagar la parte alícuota aun cuando haya personas que prácticamente no hayan comido nada.

Nos cuenta Sbarbi que esta exclamación -que no tardó en convertirse en refrán- fue la respuesta que el abad de Veruela (Aragón) obtuvo de sus monjes cuando trató de disminuir la razón diaria de carne que aquellos recibían (3 libras, lo que equivalía a un quilo y 380 gramos), aun cuando el objetivo de aquella medida era el disminuir las frecuentes apoplejías que ocurrían en aquella comunidad.

Variantes:

  • A carnicera por barba, y caiga el que caiga
  • A carnicera por barba, y caiga quien caiga
  • A perdíz por barba, y caiga el que caiga
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Favorecer a los ingratos más, es la venganza más discreta, pero la más cruel

"Favorecer a los ingratos más, es la venganza más discreta, pero la más cruel"

Pues aquellos, deseosos como están de zaherir a quienes le ofrecen su ayuda, ven aumentar los motivos por los que estar agradecidos, lo que los mortifica doblemente.

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